diciembre 14, 2019

Una restauración abre nueva visión de Venecia como ciudad habitable

La restauración de las Procuradorías Viejas en la Piazza San Marco, por parte del arquitecto británico David Chipperfield, es una declaración de solidaridad con los residentes de Venecia.

Hordas de visitantes asedian la ciudad en la actualidad. Y los lugareños están abandonando la laguna para asentarse en tierra firme.

Ahora, Chipperfield se ha comprometido a “devolverle el edificio a la gente como un lugar para amar y una fuente de inspiración”. Pero, ¿pueden los arquitectos ayudar a salvar las ciudades agobiadas por la presión del turismo?

Un récord de 60.000 visitantes llega a Venecia cada día. Mientras tanto, la población local opta por irse, a causa de la espiral de precios de la vivienda y la congestión humana, que se vuelve asfixiante.

Los intentos del ayuntamiento de frenar a los turistas mediante la introducción de torniquetes e impuestos han sido inútiles.

En junio pasado, 5.000 enfurecidos residentes protestaron en las calles luego de que un crucero de 65.500 toneladas colisionara con un ferry. El accidente dejó un saldo de al menos cuatro personas heridas.

Otras ciudades fuera de Italia se ven afectadas por idénticas razones. Un ejemplo es Barcelona, que recibe hoy la friolera de 30 millones de turistas al año (10 millones más que Venecia).

Caso similar es Brujas, la «Venecia del Norte», donde las autoridades municipales han aprobado medidas que limitan la circulación de los cruceros. Está claro que las lecciones de la experiencia veneciana pueden ser muy relevantes para muchos.

Las Procuradorías Viejas: ¿preludio de una Venecia habitable?

Las Procuradorías Viejas despliegan su icónica columnata arqueada de 172 metros de largo que bordea toda la cara norte de la Piazza San Marco. Son hoy un símbolo potencial de la voluntad de vivir de Venecia (y uno de los más destacados).

Fueron construidas en 1538 para dar albergue a los administradores de mayor rango del Dogo. Esto fue antes de que las aseguradoras Generali las ocuparan desde 1832 hasta la década de 1980.

Los edificios no han sido utilizados desde entonces. Además han estado cerrados al público a lo largo de sus 500 años de historia.

Las Procuradorías Viejas son hoy uno de los más destacados símbolos de la voluntad de vivir en Venecia.

Generali los rehabilita ahora como espacios públicos y de trabajo, con una fecha de entrega prevista de 2021.

Las dos primeras plantas alojarán oficinas para Generali y otras empresas, mientras que la tercera será la sede de la Red de Seguridad Humana, la nueva organización benéfica de Generali. También contará con un auditorio y espacios para exposiciones.

El equipo de Chipperfield comenzó a trabajar en la estructura en 2017, y ahora recibió el permiso para comenzar la mayor parte de la renovación.

Aunque Philippe Donnet, CEO de la Generali, evade las preguntas sobre el coste del proyecto, reitera que la aseguradora está en proceso de “crear algo que no depende del turismo”. El comentario corrobora un propósito muy definido, y además coincide con los recientes llamados en el mundo a una arquitectura con mayor responsabilidad social.

En la Bienal de Arquitectura de Venecia del año pasado, las curadoras Yvonne Farrell y Shelley McNamara propusieron el tema Freespace para exhortar a los arquitectos a que «fueran más allá de lo visual» y «armaran al público» para incluirlo en el diálogo.

Si era intencional o no, esto se sintió como algo pertinente para Venecia. La negligencia de nuevas construcciones ‒como el Ponte della Costituzione de Santiago Calatrava (poco práctico e irremediable), y el ridiculizado Hotel Santa Chiara, de forma cuboide‒ afea ahora el centro de la ciudad.

Las renovaciones son a menudo igualmente problemáticas. Con frecuencia, los edificios históricos se convierten en hoteles.

Con todo, hay proyectos virtuosos que son excepciones a la regla, como la neogótica Casa dei Tre Oci en la isla de Giudecca. Resurgió del olvido en 2012 como galería de fotografía por el fondo cultural Fondazione di Venezia.

También la Ca’Tron del siglo XVI reabrió hace dos años tras un concurso organizado por la universidad de arquitectura IUAV.